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domingo, 15 de abril de 2018

Falleció Mario Chaves

En el día de hoy se ha recibido la noticia del fallecimiento de Mario Chavez. Destacado artista, ilustrador, historiador y uniformólogo, sus láminas sobre los Granaderos a Caballos publicadas en la desaparecida revista Master formaron parte de un artículo de este Blog. 
Había finalizado su obra sobre la Guerra del Paraguay, un trabajo de investigación que le llevó mas de treinta años
No será olvidado.

jueves, 29 de marzo de 2018

lunes, 26 de marzo de 2018

Soldaditos de San Telmo Toys- Serie Guerra del Paraguay

Fernando Amo, el escultor y pintor de San Telmo Toys, una antigua y reconocida marca de soldaditos, ha tenido a amabilidad de enviarme algunas fotos de unidades de caballería del Ejército Brasileño que combatieron durante la Guerra del Paraguay.  Según informó Fernando, se trata de Cazadores a Caballo, Lanceros imperiales y Gauchos de Caballería.
Las figuras son de plomo en 25 mm y pertenecen a la vieja línea de figuras de Guerra del Paraguay de San Telmo Toys. Fueron pintadas por Santiago Farías y pronto irán a las vitrinas de un afortunado coleccionista.
Quienes deseen contactar a San Telmo Toys puede hacerlo a santelmotoys@hotmail.com
Acá van las fotos que quedan a la consideración de los aficionados.
Cazadores a caballo

Lanceros imperiales

Gauchos de caballería
Oficial de Lanceros Imperiales

Gaucho de caballería

jueves, 22 de marzo de 2018

INVASIONES INGLESAS - GRAN CAMPAÑA DE 1807

Durante el año pasado se desarrolló la llamada Pequeña Campaña en la Banda Oriental que culminó con el triunfo de las tropas de Su Graciosa Majestad Británica.
Este año, como parte de las actividades de la Sociedad de Historia Militar, se están preparando dos eventos. El primero es de dimensiones razonables, se trata de los combates en la Plaza Mayor del 12 de agosto de 1806 "La Reconquista", el segundo es mucho más ambicioso, se trata de la "Gran Campaña de 1807" que involucra las operaciones en ambas márgenes del Río de la Plata. También están previstas presentaciones de estos escenarios y figuras en colegios secundarios.
La Reconquista
Se pretende modelar la Reconquista de Buenos Aires para lo cual ya se cuenta con las figuras necesarias para el bando virreinal. Está en preparación el famoso 71st Regiment of Foot de fusileros escoceses y de un partida marineros,  y ya se disponen de las figuras necesarias para representar a los Royal Marines y a los infantes del Regimiento de Santa Elena. También están en preparación los edificios del Cabildo y la Recova y pronto se iniciarán la Real Fortaleza don Juan de Austria y la Catedral.
La Gran Campaña de 1807
Es la campaña completa de 1807, como se ha dicho, en ambas márgenes del Río de la Plata, para lo cual están en preparación figuras representativas de las unidades inglesas de Dragones Ligeros y Dragones de la Guardia que combatieron a pie, así como las cuarenta manzanas necesarias para representar los escenarios urbanos como Buenos Aires, Montevideo, Colonia, etc.
Las reglas usadas en la Pequeña Campaña en la Banda Oriental se usaron como base y se las ha ampliado y perfeccionado teniendo en cuenta la experiencia adquirida.
Las reglas de la campaña
Se usaron como puntos de partida las clásicas reglas de Bruce Quarry y Charles Grant y muy especialmente el Complete Wargames Handbook de James F. Dunnigan y, de acuerdo con los nuevos criterios para el modelado de los juegos de guerra a nivel operacional, se han introducido algunas características de los modelos no lineales, por ejemplo que un acontecimiento de poca importancia produzca un cambio significativo en el comportamiento de una fuerza militar o viceversa. Se ha consultado la publicación del Cnl. Glenn W. Mitchell "The new math for leaders: usefuls ideas from chaos theory" y "¿Qué significa la teoría del caos en la guerra?" Mjr.David Nicholls USAF Mjr.Todor Tagarev FA de Bulgaria. Se han previsto reglas para escenarios navales, desembarcos, combates y batallas campales, asedios y asalto a ciudades.
Para el sustento histórico del modelado de las operaciones se han consultado las clásicas obras de Juan Beverina "Las Invasiones Inglesas al Río de la Plata 1806-1807" y de Carlos Roberts "Las Invasiones Inglesas del Río de la Plata 1806-1807", también se ha consultado "Buenos Aires, el objetivo británico",  una reciente y muy erudita obra de Juan R. Zanella, publicada por la Fundación Soldados, "La Revista de Buenos Aires Tomo 16" donde se publicó el Plan del Cnl. Ing. Doblas y el posterior análisis que realiza de la defensa de Buenos Aires y un nuevo plan de la eventualidad de otro ataque, el "Reglamento de Milicias de 1781" y el "Reglamento de Milicias Disciplinadas de 1801"
Para las operaciones en la Banda Oriental se consultó Boletín Histórico del Ejército 255-258 y Boletín Histórico del Ejército 291-293 publicado por el Departamento de Estudios Históricos del Ejército de la República Oriental del Uruguay.
Abastecimiento
Se ha estudiado las características de la alimentación y el abastecimiento de las poblaciones del vierreinato en esa época y se desarrollaron las correspondientes reglas, para lo cual se consultó la publicación de la Facultad de Filosofía de la UBA "Los mataderos de la ciudad de Buenos Aires", "La evolución de la población de Buenos Aires" , "La alimentación en el ejército británico", el libro "Apuntes sobre pesos y medidas" por Gabriel Ciscar y publicado en 1800, "El pan de cada día, el mercado del trigo en Buenos Aires 1700 a 1820" publicación del Instituto Ravignani UBA.
Sanidad
La sanidad de la época ha sido también objeto de estudio a fin de establecer las proporciones de recuperación de bajas luego de una batalla. Se han consultado las publicaciones "Medicine in the battle field during the Napoleonic wars" por el Dr.Xavier Riaud y "Médicos y medicinas en las Invasiones Inglesas 1806-1807" por el Dr.Milton Rizzi.
Clima
También el clima ha sido tomado en cuenta ya que su influencia fue de gran importancia durante los acontecimientos que se pretende modelar lo mas históricamente posible. Se ha consultado el trabajo "Clima y observaciones meteorológicas 1800-1850" por el Ing. Juan C. Nicolau, Director del Inst. de la Ciencia y la Técnica de la Sociedad Científica Argentina.
Guerra naval y desembarcos
Para la guerra naval se consultó la indispensable obra del Contraalmirante Destéfani "Los marinos en la Invasiones Inglesas", las publicaciones del Centro Naval sobre las ""Operaciones navales inglesas en el Río de la Plata de 1806 a 1808" por el Vicealmirante Albino, "La actividad naval del Cabildo de Buenos Aires" por el Teniente de Corbeta Luis F. Furlan. y "A bordo del Diadema, plan del desembarco inglés en el Río de la Plata" por José M. Alonso y Juan M. Peña.
Asedios y asaltos
Para los asedios y asaltos sobre localidades "Análisis militar del asalto a Montevideo" por el Cap.Díaz Buschiazo.
Se consultó también
"The London Gazette-Extraordinary sept.1807", partes militares británicos sobre la toma de Montevideo publicados por The Times.
 "An Authentic Narrative of the Proceedings of the Expedition under the command Brigadier-Gen Craufurd until its arrival at Monte Video with an account of this operations against Buenos Ayres under the command of Lieut. Gen. Whitelocke.", libro publicado en 1808

domingo, 11 de marzo de 2018

11 de marzo de 1644 batalla de Mbororé



En los orígenes de la Patria está la Compañía de Jesús. Instalados en Córdoba desde 1599 y el Noreste de la Gobernación del río de la Plata y del Paraguay, con sus Universidades y Reducciones los jesuitas forjaron los primeros rasgos de nuestra identidad, su presencia además protegió a los nativos guaraníes de las pretensiones portuguesas e impidieron que se apoderaran del resto de Sudamérica en el siglo XVI y XVII.
Antecedentes
Hacia 1629 los portugueses no contaban con suficiente mano de obra esclava para sus gigantescas plantaciones de Brasil de modo que buscaron esclavizar a los indios que habitaban hacia el interior de las costas. Los nativos súbditos del Rey Católico estaban protegidos por las leyes que la Sierva de Dios, Isabel I de Castilla impartió a Colón y por las posteriores Leyes de Indias.
En el siglo XVII, luego de una feroz guerra independentista y religiosa contra España, las Provincias Unidas como se llamaba entonces Holanda, tuvo un importante auge comercial y su flota comenzó a singlar los mares en todas direcciones. Mediante la piratería llegó a controlar el Atlántico Sur complicando las operaciones comerciales no solo de Portugal sino también de Inglaterra y sobre todo España. Llegaron a afectar tanto el comercio de esclavos, que las haciendas portuguesas en Brasil, por ejemplo, se quedaron sin trabajadores.
Pronto los portugueses se dieron cuenta que los guaraníes tutelados por los jesuitas, se habían transformado en trabajadores agropecuarios bien adiestrados de modo que su valor se duplicó. Un esclavo negro era bueno trabajando por su resistencia física, pero demandaba tiempo adaptarlo a las técnicas de laboreo en las haciendas. Por el contrario, los guaraníes gracias a los jesuitas, eran mano de obra capacitada y además, excelentes artesanos y por tanto un lucrativo negocio esclavizarlos.
Las Bandeiras Paulistas
El jesuita Ruiz de Montoya fue recibido por el rey Felipe IV y de inmediato lo informó de la gravedad de los ataques que estaban siendo objeto las Misiones por parte de las Bandeiras Paulistas.
El 21 de mayo de 1640 el monarca firmó una Real Cédula por la que transfería al Virrey del Perú el poder para armar a los guaraníes y condenando el tráfico de seres humanos. Si bien la ordenanza real llegaría cinco años más tarde a Lima, los jesuitas no esperaron todo ese tiempo sino que tomaron la iniciativa. En 1639 habían conseguido de Buenos Aires y de la Real Audiencia de Charcas las autorizaciones para que los aborígenes portaran armas de fuego. El gobernador de Buenos Aires, Pedro de Rojas y Acevedo envió varios instructores y armas y el papa Urbano VIII dispuso que los bandeirantes católicos fueran excomulgados. Como era de esperarse, los portugueses reaccionaron con más furia que nunca y casi matan a los jesuitas que se encontraban en San Pablo.
Los preparativos
En septiembre de 1640 partió la nueva bandeira. Se sumaron a esta expedición -que no solo venía ya a saquear y esclavizar sino a cobrar venganza y apropiarse de territorios- varios nobles portugueses e hijos de acaudalados entre quienes se encontraban Antonio de Cunha Gago, Juan Leite y Pedro Nunes Dias. 
Unos 400 portugueses europeos ingresaron a las filas bien equipados y armados con espadas, petos o armaduras parciales y armas de fuego. Como siempre, se sumaron los renegados Tupíes y mestizos, ademas de negros esclavos. Todo este ejército de unos 3500 efectivos comenzó a singlar por el río Uruguay en unas 700 canoas. Notificados los jesuitas del avance enemigo se ordenó concentrar el ejército guaraní de unos 4200 efectivos. El armamento tradicional indígena que consistía en arcos y flechas, puñales, macanas y hondas fue reforzado con 300 arcabuces y piezas de artillería algunas de las cuales fueron enviadas desde Buenos Aires. Las fuerzas incluían caballería armada con lanzas, que fue empleada principalmente de apoyo a la infantería y la artillería. El reglamento desarrollado por los jesuitas durante el siglo XVII para las defensas de los pueblos exigía que todos los indios adultos tuvieran entrenamiento y los niños empezaran a practicar a los siete años una vez al mes con hondas, arcos y lanzas. Los jóvenes debían ser diestros en el uso de machetes o espadones anchos. También toda localidad debía tener su propia reserva de pólvora, hondas y piedras, arcos y 7.000 flechas con puntas de hierro, 200 caballos para uso militar, 60 lanzas, 60 desjarretaderas (cuchilla de metal en forma de media luz sujeta a un palo) y una maestranza donde fabricar pólvora. Pronto incorporaron instrumentos como atabales, trompetas o cornetas, entre otros. Los indios llamaban guyrapá al arco, jhu'y a las flechas, mimbucú a la lanza y tacapé a la macana. El ejército estaba bien organizado su estado mayor consistía de un Director Técnico de guerra, el ex militar hermano jesuita Domingo Torres, español. Ayudantes del Director Técnico de Guerra los ex militares hermanos jesuitas Juan Cárdenas, paraguayo, y Antonio Bernal, portugués. Jefes de Ataque, el Capitán General, Gran Cacique o Mburubichaba Ignacio Abiarú, nativo de la región del arroyo Acaraguá, y el meritorio Consejero Cacique o Mburubichaba Capitán Nicolás Ñeenguirú, natural de la región del Ibitiracuá o de la Concepción, hoy Concepción de la Sierra. Supervisor de Guerra, Padre jesuita Pedro Romero, castellano. Asistentes del Supervisor de Guerra, Padres jesuitas Claudio Ruyer, francés, superior de la Misión (se retiró enfermo a San Nicolás); Cristóbal  Altamirano, santafesino; Pedro Mola y José Domenech, aragoneses, y José Oregio, flamenco.
Caballería guaraní formada
Para la defensa se organizó una numerosa flota de balsas "acorazadas" con troncos para resistir las piedras y flechas que arrojaban los tupíes proporcionando algún tipo de "blindaje" contra los disparos de arcabuces. 
Para mantener a los indios disciplinados, los padres Antonio Cárdenas, Antonio Bernal y Domingo Torres, ex militares, comenzaron a ejercitar a los guaraníes en marchas y maniobras militares además de técnicas de combate. Simultáneamente, los padres Pedro Mola, Cristóbal de Altamirano, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo de Salazar, Antonio de Alarcón, Pedro Sardoni y Domingo Suárez se dedicaron al apoyo logístico y la construcción de las balsas. La base de operaciones fue situada en la misión Asunción de Acaraguá cerca del arroyo Mbororé.
1- Lugar conocido como la "Vuelta de Mbororé". Fue el sitio al que se atrajo a los bandeirantes para obligarlos a combatir en el río y forzarlos a desembarcar donde los esperaba la infantería. La zona era conocida como las chacras de Mbororé pues allí los pobladores de San Javier tenían sus campos de cultivo y ganados. Era el único lugar de la costa en toda la zona donde no había barrancas y era posible un desembarco, además por sus particularidades topográficas era el lugar más adecuado para contener un campamento de cerca de 4.000 soldados durante casi un año, con toda la logística necesaria.
2- Asentamiento provisorio de la reducción de Nuestra Señora del Acaraguá luego de que se abandonara la ubicación fundacional, en la margen derecha del arroyo homónimo, ante el peligro de la avanzada bandeirante. Tanto esta reducción como la de San Javier fueron claves en toda la logística necesaria para sustentar a las tropas guaraníticas acantonadas en la zona durante casi un año. En el lugar queda únicamente, como un hito recordatorio de la épica batalla, la "Capilla de Mbororé".
3- Asentamiento de la reducción de San Francisco Javier.
Familia de guaraníes capturada por bandeirantes
El reproche
“¿Con qué derecho, siendo cristianos, olvidados de vuestra salvación, venís a conquistar lo ajeno? ¿Acaso no habéis bebido bastante sangre de inocentes? ¿No habéis dejado suficiente número de huérfanos y viudas? Si estas cosas no os conmueven, pensad en que lucharéis con quienes os han puesto en fuga, y prefieren morir a llevar las cadenas de la esclavitud; sois traidores, no solamente a los neófitos, mas bien al Rey y a Dios; nosotros pelearemos en defensa de nuestras casas, hijos y mujeres, y de religiosos que nos han enseñado, hasta que caigamos muertos; además nos defenderá la Compañía de Jesús.” Palabras dirigidas por el Capitán Ignacio Abiarú a los bandeirantes, en Mbororé. 
Mapa de la campaña
Escaramuzas previas a la batalla
Los jesuitas habían organizado un rudimentario servicio de inteligencia con observadores adelantados y espías infiltrados en territorio paulista. Así pudieron hallar a dos guaraníes que habían escapado quienes informaron en detalle la cantidad de tropas y calidad del armamento que traían los paulistas.
El 25 de febrero el P. Altamirano envió río arriba 8 canoas en misión de exploración. En un recodo de un río, se toparon con mas de 300 embarcaciones bandeirantes. Los guaraníes sostuvieron una breve escaramuza con la fuerza invasora pero calculadamente escaparon siendo perseguidos por las canoas tupíes. Los perseguidores cayeron en una trampa, pues los condujeron a la línea defensiva guaraní. En la refriega que siguió los tupíes hubieran sido exterminados a no ser porque comenzó una furiosa tormenta con truenos y relámpagos que obligó a detener las operaciones.
Con la llegada de la noche, acelerada por el mal tiempo, los paulistas intentaron atacar de sorpresa la posición jesuita de Acaraguá. En la oscuridad, 250 guaraníes en 30 canoas sostuvieron con valor el ataque a la luz de los relámpagos, contra una fuerza superior compuesta por mas de 100 embarcaciones. El P.Altamirano juzgó prudente retirarse ante la magnitud de las fuerzas invasoras para no perder a todos sus efectivos, pero antes, ordenó destruir todos los cultivos y víveres para no dejar nada a los atacantes. Esta decisión fue acertada ya que el hambre condujo a los atacantes hacia el terreno que los jesuitas y caciques generales habían elegido para presentar combate.
La batalla
Cuando los Bandeirantes llegaron a Mbororé se encontraron con las fuerzas guaraníes en línea de batalla y con la novedad que habían fortificado las orillas. Hasta las mujeres colaboraban acarreando todo lo que se necesitaba para mantener a los hombres en buenas condiciones.
Durante dos días los invasores tantearon la situación mientras decidían que hacer. Los jesuitas entre tanto, acumularon más refuerzos y confesaron a todos los que iban a pelear.  
El 11 de marzo de 1641 la bandeira abandonó Acaraguá y avanzó río abajo con unas 300  embarcaciones. A las dos de la tarde, 60 canoas al mando del cacique general Ignacio Abiarú tomaron la iniciativa pasando al ataque enarbolando el estandarte de San Francisco Javier. Luego de una breve arenga, Abiarú condujo a los suyos directo al medio de la formación enemiga comenzando la batalla que duraría casi una semana. 
Al frente de la singular flotilla fluvial, guiaba la acción una balsa donde iba montado un pequeño cañón que, al hacer fuego, comenzó a hacer estragos en las filas tupíes. La noche alivió el combate que hasta el momento, resultaba desfavorable a la Bandeira. Catorce canoas y algunas balsas fueron capturadas y se tomaron muchos prisioneros.
Al día siguiente, 12 de marzo, los jesuitas pensaron llevar el combate a tierra firme pero los paulistas no aceptaron batallar lejos del río y por fuera de sus fortificaciones. En eso que parlamentaban jesuitas y caciques los pasos a seguir, llega un mensajero de los bandeirantes tratando de negociar la paz pero no le fue aceptada la oferta. De inmediato sitiaron el campamento bandeirante por tierra y desde el río sospechando que fuerza invasora estaba maltrecha y que buscaban artimañas para reorganizarse. Desde el 12 hasta el 16 de marzo, el campamento enemigo fue bombardeado sin cesar.
Comprendieron los bandeirantes que ya la suerte en la batalla les sería adversa y decidieron parlamentar. Tenían muchos heridos y además, nada de víveres. Pidieron un nuevo tiempo para negociar la paz pero era tanto el daño que habían hecho, que los indios no querían saber nada con rendición. Los querían exterminar para siempre y alejarlos definitivamente de las tierras labradas. El 16 salen de la fortificación y procuran forzar el bloqueo navegando río arriba. Pero de inmediato son acosados por los guaraníes con tanta determinación que comenzó una masacre. Los invasores alcanzaron a llegar a la desembocadura del río Tabay solo para encontrarse que los estaban esperando 2000 guaraníes formados en línea listos para la pelea. Solicitaron clemencia otra vez pero los caciques guaraníes se negaron a proporcionarla y los jesuitas no hicieron mucho para interceder. Finalmente arremetieron los bandeirantes contra la banda oriental del río Uruguay buscando la salvación pero fue un esfuerzo inútil. Los estaban aguardando y sufrieron constantes ataques que los diezmaron. Perdido el orden marcial, la bandeira se fue disgregando en pequeños grupos que fueron cazados sin piedad. La persecución de los guaraníes fue implacable. Los tupíes eran muertos sin miramiento alguno y los portugueses asesinados así se rindieran. Durante meses, luego de la batalla, partidas de guaraníes peinaron prolijamente la zona hasta no dejar a ningún bandeirante en actitud de pelea.
Fuente: Artículo de Alberto E. Gianola Otamendi- Boletin del Centro Naval Nº844
Consecuencias de la batalla
La batalla fue terrible, de los 3000 paulistas que iniciaron el ataque, solo un puñado de tupíes regreso a San Pablo junto a 120 portugueses y mamelucos. Hubo un intento posterior por socorrer a los derrotadoS pero el padre Altamirano junto con las tropas guaraníes de Abiarú los interceptaron y derrotan a finales de 1641. Con esto, cesaron por muchísimo tiempo, las temibles bandeiras. En los territorios portugueses de Brasil, ahora sabían que los jesuitas no solo eran capaces de cultivar tierras sino trabar tan fuerte amistad mediante el vínculo religioso, que los guaraníes se habían constituido en un ejército regular que había que respetar.
Mboroé se convirtió así en el primero de los fastos navales de la República Argentina.
Fuentes:
-Historia de la Compañía de Jesús-P. Nicolás del Techo
-Artículo de Esteban Snihur
-Artículo de Fernando Javier Liebanes
-Aportes de Jorge Cardoso
-www.lagazeta.com.ar

martes, 20 de febrero de 2018

Batalla de Ituzaingó 20 de febrero de 1827

Los antecedentes
La guerra que enfrentó a la República Argentina con el Imperio del Brasil fue la consecuencia inevitable de la política desarrollada por los portugueses desde fines del siglo XVIII. En 1808 al radicarse en Río de Janeiro la Corte de Portugal, huyendo de la invasión napoleónica, las aspiraciones lusitanas recibieron un notable impulso y ya para 1814 los portugueses inician avances sobre la Banda Oriental. En 1817 aprovechando la pasividad del Director Supremo de las Provincias Unidas, Don Juan Martín de Pueyrredón, las fuerzas portuguesas ocuparon todo el territorio del actual Uruguay, con aspiraciones sobre nuestra Mesopotamia. Hacia 1821 la presencia del Brasil en territorio oriental era una ocupación de hecho. El general Lecor jefe de las fuerzas lusitanas, convocó a un Congreso en Montevideo. En este se resolvió la incorporación de la Banda Oriental al Reino Unido de Portugal y Brasil con el nombre de “Provincia Cisplatina”. Cuando la Corte de Portugal regresa a Lisboa, su hijo Pedro resuelve quedarse en América y proclama la independencia del Brasil, dominio que incluye la Provincia Cisplatina. Así con el nombre de Pedro I, será el Emperador del Brasil durante el enfrentamiento con la República Argentina.
Los orientales no querían ser parte del Brasil y si bien existía cierta rivalidad entre Montevideo y Buenos aires, los lazos con las Provincias Unidas del Río de la Plata y España eran mucho más fuertes que con el Imperio.  A principios de 1825 el Coronel uruguayo Juan Antonio Lavalleja se asiló en Buenos Aires. Allí pide apoyo al Gobernador Juan Gregorio de Las Heras quien escucha su demanda, pero no se compromete. Lavalleja con la ayuda de federales porteños como Rosas, Anchorena, Terrero y la neutralidad de Las Heras, concibe la epopeya de los Treinta y Tres Orientales. El 19 de abril de 1825 los Treinta y Tres pisan tierra oriental y la lucha contras las poderosas fuerzas de ocupación es iniciada. Una columna de doscientos hombres al mando de Fructuoso Rivera (conocido como "el pardejón”), que respondía a órdenes del General Lecor, comandante de las tropas imperiales, es enviada para reprimir a Lavalleja, pero Rivera se insubordina y se incorpora al grupo de los Treinta y Tres, continuando su errática carrera política. A partir de entonces, las fuerzas de Lavalleja fueron engrosando sus efectivos con huestes populares.
En histórica decisión los Orientales reúnen un Congreso en la Florida y el 25 de agosto de 1825 declaran la Independencia de la Banda Oriental y su reincorporación a las Provincias Unidas del Río de la Plata. En Buenos Aires ya se considera casi inevitable la guerra con el Brasil al aceptarse la anexión territorial y el apoyo aún todavía tímido a Lavalleja. Las fuerzas de este jefe logran triunfos en Rincón de Haedo y Sarandí.
Ejército Imperial - Cazadores de infantería Oficial y soldado, 1ro de Caballería soldado
Ejército Imperial - Granaderos de infantería

Ejército Imperial -  infante mercenario alemán,
lancero mercenario alemán, pífano de granaderos.
Lámina de Ron Poulter publicadas en un artículo de Terry Hooker
Ejército Republicano - Dragones orientales
Ejército Republicano - Regimiento de Coraceros - oficial
lámina de José Balaguer
Ejército Republicano - Coracero -soldado
lámina de José Balaguer

Dibujo especulativo del Escuadrón de Coraceros de la Guardia
sobre la base de la ilustración de Balaguer
La guerra
Y sobreviene lo esperado, el Emperador del Brasil Pedro I declara la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata (República Argentina) el 1 de diciembre de 1825.
Diez días más tarde comienza el bloqueo naval a los puertos argentinos por parte de la poderosa marina imperial, en aguas del Río de la Plata.
El Congreso y Gobierno de Buenos Aires tardó un mes en responder con una declaración de guerra similar. El Ejército de Operaciones, una vez instalado en la Banda Oriental, pasó a llamarse “Ejército Republicano”.  Hacia fines de 1826, el impulso de Alvear había dado sus frutos.  Jefes probados como Soler, Paz, Brandsen, Lavalle, Olavaria, Mansilla e Iriarte integraban la oficialidad; Luis Beltrán, el colaborador de San Martín, estaba encargado del parque.  El ejército contaba con unos 5.500 hombres.  Alvear no sitió las plazas fortificadas de Colonia y Montevideo y se lanzó directamente hacia el noreste, para hacer del territorio enemigo el teatro de la guerra.
Las tropas partieron de Arroyo Grande el 26 de diciembre.  Se marchaba cubriendo unos 13 kilómetros diarios, en una época calurosa y seca en la que abundaban los incendios de campos.  El suelo era yermo, sin ganado ni cultivos, y el único alimento de la tropa era la carne.  La escasez de agua dificultaba la marcha, pero Alvear insistía en su plan: una ofensiva sobre la base de la sorpresa y una batalla decisiva, para lo cual se marchaba por lugares desiertos y sin caminos.
Por su parte, el ejército imperial estaba distribuido en varios puntos de la frontera con la Banda Oriental. Contaba con más de 10.000 hombres a las órdenes del marqués de Barbacena, cuyo objetivo era expulsar a los republicanos al otro lado del río Uruguay, para atacar Entre Ríos y obligarlos a firmar la paz. 
Hubo encuentros parciales como el de Bacacay, en febrero de 1827, en el que Lavalle atacó la división de Bentos Manuel, que debió retirarse, y el de Ombú, dos días después, cuando Mansilla cayó sobre los enemigos que lo perseguían.  Se cuenta que en medio de la confusión el jefe argentino ordenó retirada, pero Segundo Roca, padre del futuro presidente, arrebató la trompeta al soldado, lo que hizo posible la carga decisiva.  Cinco días después tuvo lugar la batalla más importante de la guerra, en pleno territorio brasileño.
Cuando los republicanos intentaban cruzar el río Santa María por el Paso del Rosario (nombre con el que se conoce en Brasil la batalla que en la Argentina se llama Ituzaingó), fueron descubiertos por el enemigo.  Hubo que retroceder e incluso destruir equipos, para colocarse en una posición favorable.
Ejército Republicano- bocetos de Louis de Beaufort - de izq. a der: lancero, artillero,
3° de Caballería de Línea (Coracero), infante.

Ejército Republicano- infante, cazador.
lámina de Balaguer
Ejercito Republicano- Caballería-
Regimiento de Colorados de las Conchas
Lámina de José Balaguer
La batalla
El 20 de febrero de 1827, se avistó al ejército imperial desplegado en formación de batalla; a las 7 de la mañana comenzó el fuego, que se prolongó durante doce horas.  Esta batalla fue una total sorpresa para las tropas brasileñas, que hasta el día anterior perseguían a las fuerzas conjuntas argentino-orientales.
El río Santa María separaba el territorio montañoso (donde las caballadas republicanas poco valor táctico tenían) de los terrenos más llanos con buenos pastizales al sur de su cauce. El ejército republicano buscaba campos con forraje adecuado, pero la imposibilidad de vadear el río por estar crecido obligó a efectuar una contramarcha de veinte kilómetros en la noche previa a la batalla recorriendo un camino ascendente que permitía posicionar al ejército republicano en igualdad de condiciones con el oponente.
Plano de la batalla
Como los imperiales estimaron erróneamente que los republicanos habían cruzado el río en la tarde anterior, su marcha fue descuidada y desprolija. Barbacena envió el grueso de su infantería en tres columnas a atacar el primer cuerpo del ejército republicano, comandado por Juan Antonio Lavalleja, que estaba ubicado con la artillería en el centro del campo de batalla. Una vez próximos a este, el general argentino Carlos María de Alvear ordenó la carga de la caballería, hasta entonces oculta, sobre el flanco izquierdo de los brasileños. Posicionados sorpresivamente frente a un ejército bien formado y dispuesto para la batalla, los voluntarios que componían este flanco, al mando del mariscal José de Abreu, se desbandaron. El flanco derecho imperial se replegó también, cruzando el río por el vado, y dejando solo a la columna central, entre los que se contaban dos mil mercenarios experimentados de origen austríaco y prusiano.
Batalla de Ituzaingó
 Fragmento de una obra de autor anónimo que constituye el principal documento iconográfico
y uniformológico  que perteneció a la colección Assunçao en el Museo del Cabildo de Montevideo
En el ángulo superior derecho puede observarse a la infantería imperial formada en cuadro rodeada
por la caballería republicana y bajo el fuego de la artillería que se puede ver mas a la izquierda.
La carga de Brandsen
Alvear dió orden al Coronel Brandsen, antiguo soldado de Napoleón I, de cargar con su caballería, Brandsen hizo observar respetuosamente a su jefe que era una locura cargar contra una masa de dos mil infantes desplegados detrás de una hondonada. Alvear lo increpó y le dijo “Coronel Brandsen: cuando el emperador Napoleón daba una orden en batalla nadie objetaba aunque supiera que iba a morir”. Y contestó Brandsen: “Se que voy a morir pero cumpliré la orden”. Brandsen ordenó una carga escalonada. A su lado, lo acompañaba su edecán, Ignacio Lavalle, hermano del general. Gallardamente el héroe blandió su espada y ordenó: -¡al trote… al galope…a la carga…! Tal como lo había previsto,  las balas enemigas terminaron con su vida y la de muchos de sus soldados de la primera fila, sin embargo los jinetes argentinos y orientales, cargaron a fondo obligando a los infantes imperiales a formar en cuadro. Al replegarse la caballería entró en acción la artillería que comenzó a castigar con su fuego los cuadros de  la infantería imperial.
Carlos Luis Federico de Brandsen.
 n. París, 28 de noviembre de 1785 - 
† Batalla de Ituzaingó, 20 de febrero de 1827
El final de la batalla
Luego de seis horas de combate, y siendo bombardeado por la artillería, el ejército imperial se retiró para no ser atacado por la infantería republicana que todavía no había intervenido.
Los imperiales lograron retirarse, dado que la caballada republicana estaba agotada, sin embargo, se pudo destruir la mayor parte de la fuerza enemiga y se capturaron el parque y los trofeos.  
La batalla fue mal conducida por Alvear, y los triunfadores –como escribiría Paz- fueron los jefes de cuerpo, que siguieron sus “inspiraciones del momento”.  Paz agrega que Ituzaingó “puede llamarse la batalla de las desobediencias pues allí todos mandamos, todos combatimos y todos vencimos guiados por nuestras propias inspiraciones”.
Posteriormente tuvieron lugar otros dos encuentros parciales, pues el triunfo de Ituzaingó, aunque resonante, no bastó para aniquilar al ejército imperial.  En abril, en Camacuá, el general Paz triunfó de manera tan rotunda que el marqués de Barbacena fue destituido.  En mayo, en Yerbal, Lavalle logró otra victoria, aunque debió ser reemplazado por Olavarría a causa de sus heridas.
Banderas imperiales capturadas
Ordenes de batalla
Ejército Imperial
Comandante en Jefe Marques de Barbacena
1ra división Grl. Sebastiao Barreto Pereira Pinto
1ra Brigada Cnl Leitao Bandeira
3er Batalhão de Caçadores  (Río de Janeiro) Mjr. Crisóstomo da Silva
4to Batalhão de Caçadores (Río de Janeiro) Tcnl. Freire de Andrade
27mo Batalhão de caçadores  (mercenarios alemanes) Tcnl. William Wood Yeats
Total 600 hombres
1ra Brigada de Caballería Cnl Emidio Calmon
1er Regimiento (Río de Janeiro) Tcnl Souza da Silveira
24to Regimiento de Milicia  Mjr. Severiano de Abreu
Total 600 hombres
2da Brigada de Caballería Cnl Arauto Barreto
4to Regimiento (Río Grande do Sul) Tcnl M. Barreto Pereira Pinto
Escuadrón de Lanceros (Mercenarios alemanes) Cap. Von Quast
40mo Regimiento de Milicia (Santa Ana do Livramento) Tcnl Rodrigues Barbosa
Total 500 hombres 
2da División Grl. Joao Crisóstomo Calado
2da Brigada de infantería Cnl Leite Pacheco
13er Batalhão de Caçadores  (Bahía) Tcnl Morais Cid
18vo Batalhão de Caçadores (Pernambuco) Cnl Lamenha Lins
Total 500 hombres
3ra Brigada de Caballería Cnl Barbosa Pita
6to Regimiento (Río Grande do Sul) Mjr. Bernardo Joaquim Correa
Escuadrón de Bahía Tcnl. Pinto Garcés
2do Regimiento de Milicia (Porto Alegre) Cnl. J J da Silva
Total 750 hombres
4ta Brigada de Caballería Cnl Tomas da Silva
3er Regimiento (Sao Paulo) Tcnl Xavier de Souza
5to Regimiento (Rio Grande do Sul) Tcnl Felipe Neri de Oliveira
Total 600 hombres
Cuerpo Voluntario del Grl.Abreu
Compañías de Gaúchos montados (2)
Total 560 hombres
1ra Brigada de Caballería Ligera Cnl. Bento Manuel Riveiro
22º Regimiento (Río Pardo) Cnl. A. de Medeiros Costa
2do Regimiento  Myr. Claudio José Dutra
Compañías de Guerrillas (8) Myr.Eleuterio Severino dos Santos Pereira
Lanceros Irregulares 2 Compañías Cap. Almeida
Total 1.300 hombres desplegados en Paso do Umbu
2da Brigada de Caballería Ligera Cnl. Bento Gonzalvez da Silva
21º Regimiento de Milicias (Río Grande do Sul) Mjr. M. Soarez da Silva
39º Regimiento de Milicias (Cerro Largo) Tcnl. Isaias Calderon
Total 700 hombres
Artillería Cnl. Tome Madeira
11 cañones de 6”
1 mortero de 6”
Asignadas a la 1ra División
4 baterías de 2 cañones cada una del 1er Cuerop de Artillería Montada de Río de Janeiro
1ra Batería Tte. Mallet
2da Batería Tte. Portugues Pereira Delgado
3ra Batería Cap. Correira Caldas
4ta Batería Cap. Lopo Botelho e Melo 
Asignada a la 2da División
4 cañones del 4to Cuerpo de Santa Catalina Mjr. Samuel da Paz Furtado de Mendonca

Ejército Republicano
Comandante en Jefe  Brig Grl Carlos María de Alvear
 Cuerpo de Vanguardia Brig Gral Juan Antonio Lavalleja
División de Caballería Laguna Cnl Mjr Julián Laguna
Regimiento de Milicias de Maldonado Cnl Leonardo Oliveira
Regimiento de Milicias de Paysandú Tcnl José María Rana
Total 700 hombres
División de Caballería Oribe  Cnl Manuel Oribe
9no Regimiento Cnl Manuel Oribe
Regimiento de Dragones del Libertador Cnl Ignacio Oribe
Total 800 hombres
División de Caballería Gómez Cnl Servando Gómez
Regimiento de Dragones Orientales Cnl Servando Gómez
Milicias de Caballería Oriental
Total 650 hombres
2do Cuerpo  Brig Grl Carlos María de Alvear
División de Caballería Brandsen Cnl Federico de Brandsen
1er Regimiento Cnl Federico de Brandsen
3er Regimiento Tcnl Angel Pacheco
Escuadrón Republicano Alemán Cnl Karl von Heine}
División de Caballería Lavalle Cnl Juan Galo Lavalle
4to Regimiento Cnl Juan Galo Lavalle
Regimiento Colorados de las Conchas Cnl José María Vilela
Total 815 hombres
División de Caballería Zufriategui Cnl Juan Zufriategui
8vo Regimiento de Cavallería Cnl Juan Zufriategui
16 Regimiento de Caballería Cnl José de Olavarría
Escuadrón de Coraceros de la Guardia Tcnl Anacleto Medina
Total 1028 hombres
3er cuerpo Brig Grl Miguel Estanislao Soler
División de Caballería Paz Cnl José María Paz
2do Regimiento Cnl José María Paz
Escuadrón de Tiradores (Milicias Orientales) Tcnl Adrián Medina
Total 700 hombres
División de Infantería Cnl Félix de Olazabal
1er Batallón Tcnl Manuel Correa 452 hombres
2do Batallón Tcnl Ventura Alegre 416 hombres
3er Batallón Tcnl Eugenio Garzón 533 hombres
5to Batallón Tcnl Antonio Díaz 499 hombres
Total 1.900 hombres
Artillería Cnl Tomás de Iriarte
Regimiento de Artillería ligera 16 cañones
1er Escuadrón Mjr. Luis Argerich
1ra Batería Cap. Cap Martiniano Chilavert
2da Batería Cap Benito Nazar
2do Escuadrón Myr Juan Antonio Vázquez
1ra Batería Cap. Cap Guillermo Muñoz
2da Batería Cap Benito José María Pirán
Total 480 hombres
Tren ingenieros, cuerpo médico, intendencia. Escoltado por el Regimiento “Libertadores del Continente” (Río Grande) Cnl Alejandro Luis de Queiroz y Vasconcelos y el Escuadrón de Milicias de Mercedes

La marcha “Ituzaingó”
Entre los efectos abandonados por los brasileños en su huida luego de la derrota de Ituzaingó, figuró una valija que contienía un manojo de partituras musicales.  En una de ellas y en caracteres de gran tamaño podía leerse: “Para ser ejecutada después de la primera gran victoria que alcancen las tropas imperiales, debiendo darse a esta marcha el nombre del campo en que se libre la batalla”,
Alvear, el jefe vencedor, que poseía conocimientos musicales, reconoció la jerarquía de dicha composición y decidió cumplir con el propósito de su ignoto autor: que sirviera para conmemorar una “gran victoria”, pero del Ejército Republicano.
Fue ejecutada por primera vez por una banda del ejército patriota el 25 de mayo de 1827, al festejarse en el campamento de los argentinos el decimoséptimo aniversario del movimiento de 1810. 
Mediante este enlace podrán escucharla
Fuentes
Portal www.revisionistas.com.ar
Historia argentina: Unitarios y federales (1826-1841). To. IV José M. Rosa, Editorial Oriente, 1972
Historia de las Guerras Argentinas -Félix Best,  Peuser,1960
Campañas Militares Argentinas- La política y la guerra- Isidoro J. Ruiz Moreno, Emecé, 2005
Artículo hallado en la Web para revista desconocida, Terry Hooker.
http://labatalladeituzaingo.blogspot.com.ar/
http://www.bibna.gub.uy/